30 de marzo de 2020

Dos meses


Aquel día tuve que entender que ya no volvería a abrazarte, que los besos que te di ya no se multiplicarían. Que ya no podría ira visitarte ni oírte chillar de alegría. 

Me tocó saber que no volvería a verte más sentado en tu sillón de siempre, ni iría agarrada de tu mano a cualquier lugar. Tuve que aprender a escribirte todo lo que no podía decirte. Y a mirar a la primera estrella, en el centro, todas las veces que quería tocarte. Supe que ya no volverías, que te habías ido, que los recuerdos serían lo único que me quedaría. 

Que ya nada volvería a ser como antes. Y entonces descubrí que jamás aprendería a despedirme, pero sí a echar de menos.

Hoy hace dos meses que te fuiste. Hace dos meses que aquí abajo todo dejó de ser como era antes. 

Todo me recuerda a ti.

Te echo de menos. 

18 de marzo de 2020

Te echo de menos.

Podría enumerar muchísimas cosas que echo de menos. 

Echo de menos a mis amigas, poder estar en la misma terraza horas y horas congeladas de frío tomando café a las 19:00 de la tarde.
Echo de menos que vengan a casa los miércoles y pedir cena para luego jugar al UNO toda la noche. Echo de menos a mi familia, pero esta vez de forma diferente.
Echo de menos a mi madre yendo de copiloto en el coche con mi padre.
Echo de menos los churros de los domingos que trae mi tío.
Echo de menos a mi abuela en todo su conjunto.
Echo de menos a mi perro, aunque se escape por LL.
Echo de menos a mi hermana, hasta echo de menos verla jugar a la play mientras me tumbo en su cama.
Echo de menos reírme con María en clase y echo de menos joder a María Ángeles mientras atiende. Echo de menos a Lydia hablando de fútbol y verla feliz por que ha perdido el Madrid.
Echo de menos a Ángela desde hace ya mucho tiempo.
Echo de menos a Isabel tocándome el portero de casa sin avisar.
Echo de menos a Judith y a Pau tomando cervezas en la avenida Anaga, la de Judith con limón.
Echo de menos fumar en la puerta de la uní con Lau y escuchar Cruz cafunné de fondo con ella.
Echo de menos el mar. Echo de menos ver en condiciones el atardecer.

Creemos que apreciamos todo lo que tenemos y es ahora cuando te das cuenta que no valoras lo verdaderamente importante. Ojalá vuelva todo a la normalidad para poder dejar de echar de menos.

24 de febrero de 2020

Mi paloma de la paz

Mi cobardía me llevó a no despedirme de ti, tal vez, por eso es que aún no asimilo que ya no estés. Que solo te encuentras en uno de tus tantos viajes, disfrutando de tu vida, pero sin ver fotos. Hoy, ya soy una mujer pero nunca voy a olvidar todos esos momentos de mi niñez junto a ti. De tu sonrisa cuando me veías llegar a casa.
Siempre malcriando a tus nietas, aún cuando mamá te decía que no. Los desayunos de media mañana y las cuatro "perrillas" de los domingos.

Voy al cuarto de la tele y aún te sigo viendo sentado en el mismo lado del sillón rodeado de miles y miles  de libros que un día abuela quiso comprar para tener de "colección". Pero no, no estás aquí ahora, estas de viaje. En un viaje sin regreso, donde encontraste la paz que tanto buscaste. No me envías cartas, pero se que estás mirándome.

¿Cómo estarás?, ¿Será que en el cielo también te sientas a fumar y sigues leyendo novelas de forasteros antes de dormir?. Yo sé que no me echas de menos, porque me ves todos los días. Pero aquí todos notamos tu ausencia.

Ahora abuela nos deja comer en el salón sin rechistar, y ahora es ella la que echa la llave por las noches. En casa siempre te recordamos, contando tus anécdotas que terminan en lagrimas en el rostro de mamá. Hasta Juan te echa de menos y ya sabes como es él para estas cosas. Dice que fuiste uno de los mejores amigos que pudo tener.

Te fuiste sin presenciar mi último año de carrera, mi primer trabajo y me duele que no estés en los mejores momentos de mi vida.

Me enseñaste muchas cosas Abuelo, pero se te olvidó enseñarme a echarte de menos.

Sólo te pido una cosa, cuando llegue mi hora espérame en la puerta. Porque es a ti el primero a quien buscaré en ese momento.



Abuelo en las navidades en La Laguna. 2013. 

20 de octubre de 2019

tu me manques

Perder alguna de tus batallas, o más de una. Aprender por las que sí vale la pena luchar o intentarlo al menos. Porque a veces se ha de perder primero para vencer después. Porque empezar perdiendo motiva a apostar más fuerte, a ser mejor, a dar todavía más. Porque sentir que podemos perder nos mueve a actuar, a cambiar de estrategia, a buscar nuevas.. a crear. Porque perder te cambia. Y el cambio es ley de vida.


¿Alguna vez te has parado a pensar en el significado que tenemos?. Sí, que significamos nosotros. Esto algún día se va a acabar... y luego qué. Si alguien te recuerda eres un afortunado, pero si nadie lo hace.. entonces qué.

Estoy sumergida en algo inexplicable. Son tantos los problemas que abundan mi vida que me cuesta explicarte todo Alice. No sé si estoy en el lugar donde quiero estar. Siempre te he contado todo, hasta la peor de mis situaciones, pero llevo muchos años sin encontrar las palabras que describan mi estado.

No quiero sonar dramática, estoy bien, bueno... estoy. Me he hecho mayor Alice, muy mayor. Todavía leo aquellas entradas de aquella niña que temía cumplir dieciséis años por que no sabía que era lo que el futuro le depararía. Y aquí esta esa niña ya hecha adulta con veinticinco años recién cumplidos, lejos de casa, lejos de su familia y viviendo una vida que jamás se hubiera imaginado.

Siento que he vivido tantas cosas, pero tantas cosas... ¿Cómo resumir veinticinco años en una entrada de blog? creo que es matemáticamente imposible. He cambiado absolutamente todo. Mi cuerpo y mi mente han cambiado. No sé si para mejor o para peor... seguramente para peor.

No sabes cuanto me ha costado volver abrir el blog y sentarme a escribir, y todavía me está costando. Pero quiero que sepas que gracias a esto me he dado cuenta y me doy cuenta lo importante es verse a uno mismo en cada etapa de su vida. Y me agradezco a mi misma, sí, a mi misma... el haber plasmado todo aquí.

Estoy apunto de acabar la carrera que nunca pensé que haría y tengo miedo del futuro. Pero eso ya te lo contaré otro día.

Me despido de ti sabiendo que no existen otros paraísos que los paraísos perdidos.

1 de abril de 2019

Diez abriles sin ti

Quien me iba a decir que hoy 1 de abril estaría volando sin ti. 

Aquellas promesas que nos dijimos y que ahora son solo nubes de polvo. 

No sé qué será de ti hoy 1 de abril,después de diez abriles sin ti. 

Es difícil de olvidar el día en el que comenzó todo y mi punto de partida a todo lo que he vivido. 

Quien me iba a decir que hoy 1 de abril sigo pensando en ti. 

16 de marzo de 2019

salvarlos a ellos

Sus brazos eran una prolongación del aire. Ni siquiera las aves, con sus delicadas y esbeltas alas, podrían presumir de tal libertad.
Tenía esa soltura de quien se siente libre y un deje soñador en el que habla. Probablemente, porque vivía más allá de las nubes, y en las mañanas nubladas, el reflejo del cielo se adivinaba en su mirada.
No era un pájaro, tampoco un ángel, pero no le hacía falta.

No me gusta estar sola, pero lo prefiero. Ahora no hay otra cosa más en el mundo que desee, aparte de estar contigo. Como me gustaría que se parara el mundo por un momento y por eso..

Si el mundo se parase, no dudaría.
Si el mundo se parase, iría corriendo a donde estás.
Si el mundo se parase, respiraría en paz.
Si el mundo se parase, me sentiría única.
Si el mundo se parase, seríamos más que dos puntos dibujados en un mapa.

Pero si el mundo se parase, no existiríamos.

19 de febrero de 2019

Malviviendo

La pregunta es: ¿vives o sobrevives?.

A veces me pregunto si nacemos para sobrevivir o que simplemente nacemos para vivir. Personalmente me encuentro en un momento de mi vida llena de supervivencia, donde mi único objetivo es sobre-vivir.

Me agota la monotonía.
Me agota el verte todo el día conectado y no recibir un mensaje tuyo.
Me agota pensar que volverás a casa y que no nos daremos esa oportunidad.
Me agota ver el calendario lleno de largos días.
Me agota pedir cada 22:22 lo mismo.
Me agota los días grises y me agota que caigan gotas.
Me agota ver aviones cuyos destinos  desconozco.
Me agota pensar que puede ser y no es.
Me agota lo efímero y lo desleal.
Me agota lo imposible y lo increíble.
Me agota cuando termina la última canción.
Me agota no encontrarme.
Me agota lo perfecto.
Me agotas.




29 de enero de 2019

la luz al final

Cómo empezar esta caótica entrada sin derramar a penas una lágrima. Toqué fondo Alice. Toqué lo más fondo que se podía tocar. No sé como afrontar todos estos problemas, problemas de verdad. No esos problemas juveniles que teníamos cuando a penas sobrepasábamos los quince años. Esta vez hablamos de cosas más serias y de grandes.

No estoy bien, llevo casi un mes y medio sin estar bien o incluso más tiempo. Por más que intento ver las cosas positivas que aún me rodean me es imposible mantenerlas un segundo en mi mente. Lo único en lo que pienso es en dejarlo todo.

Abandonar el barco. Irme. Escapar. Huir.

Sé que me has visto muchas veces mal, llorar de pena e incluso llegar a límites que ni yo misma sabía que podía llegar. Siempre por desamor o desamistad, pero hoy, hoy hablamos de mi como Natalia y de mi futuro.

Estoy en un momento de mi vida catastrófico, llena de cambios repentinos y que por más que lo intento no soy capaz de afrontarlos.

Hace meses que las cosas en casa han cambiado y mucho. Mi familia no está como siempre y es una de las penas que más me están dañando. Es la situación más difícil que se me presenta, pero no la única.

Mi vida en Segovia ya no es la misma Alice. Hace mucho tiempo que dejó de ser la "gran vida". Sé que los problemas no vienen solos y que muy poca gente reconoce su parte de culpa, pero evidentemente la reconozco, no iba a ser menos.

Tengo muchos fallos, que digo muchos, muchísimos. Siempre me han caracterizado por ser una persona valiente y sincera, y tú lo sabes muy bien, pero me equivoco, como todos los seres humanos.

Estoy pensando en dejar la carrera. Sé que es una locura y sé que el noventa porciento de los estudiantes en algún momento de la etapa estudiantil lo habrán pensado. Pero yo, después de tantos hachazos y derrumbes, lo pienso.

Mi familia, mis estudios, mis amig@s, todo.

No puedo más, no sé de donde sacar una mínima fuerza para seguir. En la única persona que pienso ahora mismo es en mi madre.

Necesito que esté conmigo más que nunca, porque ella es la persona más luchadora que conozco y que conoceré en toda mi puta vida. Desearía tener ahora mismo su fuerza y templanza para saber sobrellevar todo esto.

Pero ahora estoy sola.

Me replanteo si me lo merezco o no, si es normal que me esté pasando esto y si es justo. Necesito ayuda.

Sé que soy yo la única responsable de mi vida, ni mi familia, ni mis amigos, ni tu, pueden tomar parte de mi rumbo. Es por ello, que a pesar de todo esto con mi madre como ejemplo y por bandera seguiré y tomaré decisiones que a muchos nos les gustará pero al fin y al cabo soy yo, dueña absoluta de mi vida.

"Las nubes no se caen del cielo por fuerte que sea el viento".

2 de enero de 2019

The last song

Siento el calor de los rayos del sol, débiles por el comienzo de un nuevo día. De mi luna fría, casi ausente, de esas que dejan el interior gélido viendo que no se ha aprovechado lo suficiente el tiempo.  El tic tac que no cesa, incansable, activo,persistente. 


Despertar y descubrir que todo fue un sueño, o quizás una pesadilla. Romper todas mis fronteras e ignorar los miedos, o quizás las ilusiones. Gritar sin parar para ser escuchada y perder la voz por el camino, o tal vez por mi laberinto. Esconder esta pena que me abraza y no poder tragármela, o quizás  vivir con ella. Llorar en silencio y sonreír en voz alta, o para ti. Cantar para expresar y diluir mis sentimientos o quizás mi pesares. Olvidar el dolor y herirme más, o menos. Defender y desamar o tal vez abandonar.
Tarda en irte un poco más, por ti, por mi. 

24 de diciembre de 2018

A

Abuelo.

Tú, que siempre has sido el más fuerte de todos, el que nos ha sacado adelante. El que nos recogía de cada caída y el que luchaba contracorriente con cualquiera que se te cruzaba con tal de darnos nuestro lugar. Tú, que siempre estuviste en todas mis alegrías y buenas vivencias. Tú, que diste todo lo que tenías, toda tu valentía y todo tu amor. Tú, que aceptaste desde el primer segundo ser abuelo sin ninguna reprimenda.

Hoy te veo diferente abuelo, hoy no te veo como siempre solías ser. Hoy estás en el peor lugar que uno puede estar. Hoy soy yo la que lucha por ti y la que te cuida. Hoy somos nosotros quienes queremos verte bien y recuperado. Hoy somos quienes queremos que seas el fuerte otra vez.

Es imposible acordarme de un mal momento contigo. Todo lo que me viene a la cabeza son maravillas, como el primer alba del día. Como cuando me preparabas el desayuno y me lo llevabas por el pasillo grande y me lo dejabas en la mesita de la habitación de David y te marchabas diciéndome "tomatelo todo"  o cuando llegaba a casa, iba corriendo a verte al cuarto de la tele y tú siempre sentado en el mismo lado del sofá, esperándonos.

Tu Berlingo color berenjena en la puerta del colegio todos los días a las tres y media. Tus paseos por santa cruz en bici o tus deliciosos zumos de naranja recién exprimidos. Tus miles de sonrisas a la salida del colegio.

Como es la vida que te hace esto ahora abuelo. Como es la vida que solo me queda recordarte en los mejores años de mi vida junto a ti. Como es la vida que los recuerdos son los que me hacen ser fuerte en estos momentos y como eres tú de increíble que has hecho de mi lo que soy ahora. No se si estoy preparada para soportar lo que está por venir. Creo que nunca se está preparado para esto, ni con veinte ni con cincuenta años. 

No puedo despedirme de ti. Eso sería despedirme de casi la mitad de mi vida, como arrancarme de cuajo media parte de mi corazón. No puedo decirte adiós, no quiero que me digas adiós. El mundo dejará de ser mundo si tu te vas. 

Pero yo sé que lo necesitas, para que por fin descanses tranquilo.  Pero quiero que sepas, bajo mis ojos llenos de lagrimas, que has sido mucho más que mi abuelo materno. Que te amo con locura y que estarás en mí el resto de mis días.

"La A llena de significados mi vida, por eso será lo próximo que tenga en mi piel ". 

20 de noviembre de 2018

Desaparecer, pero no para aparecer como luna cada puesta de Sol. ¿ Por qué a la gente que queremos siempre le pedimos más?. ¿Será porque queremos?.  Yo soy la primera que reconoce todos sus defectos, y tú más que nadie sabes todo lo que a lo largo de mi vida he cambiado Alice. Intentando siempre a mejor, para contentarme y contentar a la gente que me rodea, pero a veces soy tan incomprensible.

Hay muchas cosas que evito y muchas tantas que por mi carácter soy incapaz de evadir. Porque ya sabes que llevo por bandera la palabra justicia. En este caso no hablamos tanto de injusticias si no de diferencias. Diferentes somos y mucha veces no concibo el que las personas lo sean. Es un problema que llevo arrastrando toda mi vida y de la que nunca aprendo. Tengo que cambiar muchas cosas, pero mis 24 años de experiencias duras me han hecho ser quien soy. Ideales fuertes y con una frontera de acero inoxidable.

Me agoto y agoto a mi alrededor. Es tan complicado cambiar algo tan resistente como mis pensamientos, que al final me hago daño.

No se como acabaré pero lo sabrás siempre, porque no te has ido y porque pase lo que pase estarás. Hasta que...

8 de noviembre de 2018

Oct..noviembre

Otro octubre que despido y aquí sigo oliendo a chimenea. Son días grises en los que te recuerdo y pienso ¿que hubiera pasado si..?

Últimamente me siento como velero sin viento, como otoño sin hojas, como amor sin ti. A veces creemos que nos falta algo sin saber a ciencia cierta qué es. Siempre queremos más de lo que tenemos, por obsesión o por simple ambición. 

Estoy recordando lo que me dijo aquel día. Aquello que se clavó como una astilla molesta que desgarra poco a poco si intentas moverla de donde está. Malditos los sentimientos que aparecen a sus anchas. Malditos los momentos insospechados. Y malditas las palabras que no quieren ser oídas.

Sería hipócrita decir que no me hizo daño, que no me molestó; yo, que me limité a tragarme lo amargo y a contenerme para no gesticular, en realidad me ahogaba por dentro. 

El maldito miedo al cambio, al adiós definitivo y al olvido. Los remordimientos, las falsas sonrisas y los 'simples conocidos'. Y es que, los recuerdos siguen ahí, pero saber que deben estar encerrados dentro... eso es difícil de comprender.

Quizás es egoísta pensar que no quería ser esa simple conocida, pensar en que podría seguir siendo especial como esa persona que supo entender y estar ahí para cambiar los días. 

Las palabras ya no me salen con tanta facilidad. O puede que realmente tenga miedo de las palabras que salgan.

Se acaba aquí mi Octubre, aunque ya en Noviembre. 









22 de septiembre de 2018

sintigo

Yo sé que cada atardecer cuenta una historia. Como los cientos de pájaros que vuelan cada tarde por mi balcón. Se reúnen para despedirse del sol, juntos.

Yo sé que cada atardecer trae consigo nuevos colores que me enseñan que la paz la tengo presente, cada día y a la misma hora. Hasta que se marcha, pero no por mucho tiempo.

Los atardeceres son como el fuego. El mismo que dicen que se lleva todo lo malo. Lo peor, lo innecesario, lo que nos sobra. Que, de alguna manera, purifica y renueva. Que puede quemar todo lo que no quieres más para dar cabida a lo nuevo. Es renovación del ambiente. Otro final que significa comienzo.

" Si las personas conocieran el peso de las palabras, le darían más valor a su silencio"