13 de septiembre de 2021
Desconectar para conectar, que típico ¿no?
23 de agosto de 2021
Quiérete
Quiérete. Quiérete un poquito mejor cada día. Quiérete como jamás te has querido. Como realmente te mereces. Como tienes que hacer para que ahí fuera te quieran. Quiérete primero tú. Y luego a quien prefieras. Pero hazlo. No te abandones. No te conformes. No te dejes escapar. Créeme, eres lo mejor que va a pasar en la vida. No te falles. No te descuides. Valórate. Vales más de lo que tu misma crees. Sonríete. Mímate. Cada día. Cada hora. Hazte valer, demuestra de qué estas hecha. No dejes que te pisen. No lo hagas. No pases de ti.
Por favor Alice, cuídate.
20 de agosto de 2021
8 de agosto de 2021
Nuvole Bianche de Ludovico
A veces cuando cae el sol en el mar y la triste noche aparece, llega ese breve recuerdo de su mirada y su sonrisa. De nuevo, el sentimiento que te hacía temblar los labios y cerrar los ojos instantáneamente se manifiesta una vez más cobrando una nueva vida y en la penumbra, por un momento, vuelves a ese remoto lugar, donde podías oler la suavidad de su piel y donde saborear los lunares de su cuerpo.
Esa sensación de plenitud te invade y te quema por dentro. Pensar que solo un instante se queda grabado para toda la vida, y tantas cosas que te ocurren en un determinado momento, jamás dejarás de recordarlas.
Sencillamente, porque no todo te llega con la misma ilusión, con el mismo amor, con la misma pasión, sólo cuando te entregas al cien por cien y das todo. Estás en un momento de plenitud y felicidad completa, solo cuando pones amor en lo que haces, consigues que cada segundo lo puedas recordar con la misma ilusión con la que recuerdas el beso más dulce.
26 de julio de 2021
Kamikase
Te sueño, te espero, te extraño.
Hay cosas que se clavan dentro, no sé decirte dónde porque me duele todo el cuerpo. Son las mismas cosas que te matan si las sacas y te matan lentamente si las dejas.
Elegí quedarme el mismo día que te fuiste sin decir adiós. No es justo para nadie. Las cosas que amenazaban con desaparecer permanecen ineludibles en mi cama ( tu perfume, tus manos frías, tu nariz arrugada).
La vida se detuvo para mi un día de noviembre/diciembre, tú lo sabes mejor que yo. Han pasado muchos años desde entonces. No sé si todavía me lees o desapareces entre mis letras.
Confíe en tí. Ciegamente.
Se me está haciendo eterno porque todo esto pesa demasiado, y otra vez caerse y otra vez levantarse. Y no estás.
Perpetuo vaivén. Yo no voy a prometer cosas que no pienso cumplir.
Yo no.
31 de enero de 2021
Enero 31.
11 de octubre de 2020
Maldita dulzura la tuya, Octubre.
Octubre, maldita dulzura tienes que como siempre, llegas para gritarme todo aquello que con tu anterior visita me habías propuesto. Maldita dulzura la que tienes que siempre me entran ganas de ti, de ese Octubre que huele como él.
Tú, Octubre, que me proyectas todo lo que no he sabido hacer mejor. Maldita tu dulzura, Octubre, que no me das opción a resetear para olvidar aquello que podría haber evitado o para volver hacer lo mismo una y otra vez.
Y no, Octubre, no hablo de que aún no hayamos dado el paso para vivir, o al menos internarlo, de aquello que realmente nos gusta, ni siquiera de que esa cajetilla de tabaco siga aún acompañándome desde entonces. Hablo de que has llegado demasiado pronto, que no me has dejado tregua para afrontar el hecho de que te acercabas.
Es el primer Octubre donde me falta gente. Gente que existe y gente que por desgracia ha dejado de existir. Sin duda, es un Octubre para recordar. A veces no soy consciente de lo fugaz que es el tiempo, pensando que siempre tendré tiempo para todo, pensando que éste pasa lento, pensando que seremos eternos. Pero, sin itinerario alguno, no sabemos cuándo o dónde, ni siquiera podemos tener la certeza de que vaya a haber próximo.
Son tantos los recuerdos que tengo de ti, Octubre. Recuerdo cuando cogía la guagua para ir a entrenar, pero antes, recogía parte de las hojas que caían del Camino Largo. Tu olor a lluvia fresca chocando contra el asfalto y a veces contra mí.
Otro Octubre que se marcha y yo deseando resetearlo a cada momento.
¡Hasta pronto, Alice!.
No me olvido de ti, nunca.
30 de abril de 2020
Happiness
5 de abril de 2020
Segovia
2 de abril de 2020
Los mejores cuatro años de mi vida.
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Vigésimo sexto día de confinamiento, Abril 2020, Segovia. Hace unas horas nos acaban de comunicar que dan por finalizada las clases presenciales de este año, de nuestro último año de carrera. Se nos ha terminado todo esto y de la peor forma, separadas.
30 de marzo de 2020
Dos meses
18 de marzo de 2020
Te echo de menos.
Echo de menos que vengan a casa los miércoles y pedir cena para luego jugar al UNO toda la noche. Echo de menos a mi familia, pero esta vez de forma diferente.
Echo de menos a mi madre yendo de copiloto en el coche con mi padre.
Echo de menos los churros de los domingos que trae mi tío.
Echo de menos a mi abuela en todo su conjunto.
Echo de menos a mi perro, aunque se escape por LL.
Echo de menos a mi hermana, hasta echo de menos verla jugar a la play mientras me tumbo en su cama.
Echo de menos reírme con María en clase y echo de menos joder a María Ángeles mientras atiende. Echo de menos a Lydia hablando de fútbol y verla feliz por que ha perdido el Madrid.
Echo de menos a Ángela desde hace ya mucho tiempo.
Echo de menos a Isabel tocándome el portero de casa sin avisar.
Echo de menos a Judith y a Pau tomando cervezas en la avenida Anaga, la de Judith con limón.
Echo de menos fumar en la puerta de la uní con Lau y escuchar Cruz cafunné de fondo con ella.
Echo de menos el mar. Echo de menos ver en condiciones el atardecer.
Creemos que apreciamos todo lo que tenemos y es ahora cuando te das cuenta que no valoras lo verdaderamente importante. Ojalá vuelva todo a la normalidad para poder dejar de echar de menos.
24 de febrero de 2020
Mi paloma de la paz
Siempre malcriando a tus nietas, aún cuando mamá te decía que no. Los desayunos de media mañana y las cuatro "perrillas" de los domingos.
Voy al cuarto de la tele y aún te sigo viendo sentado en el mismo lado del sillón rodeado de miles y miles de libros que un día abuela quiso comprar para tener de "colección". Pero no, no estás aquí ahora, estas de viaje. En un viaje sin regreso, donde encontraste la paz que tanto buscaste. No me envías cartas, pero se que estás mirándome.
¿Cómo estarás?, ¿Será que en el cielo también te sientas a fumar y sigues leyendo novelas de forasteros antes de dormir?. Yo sé que no me echas de menos, porque me ves todos los días. Pero aquí todos notamos tu ausencia.
Ahora abuela nos deja comer en el salón sin rechistar, y ahora es ella la que echa la llave por las noches. En casa siempre te recordamos, contando tus anécdotas que terminan en lagrimas en el rostro de mamá. Hasta Juan te echa de menos y ya sabes como es él para estas cosas. Dice que fuiste uno de los mejores amigos que pudo tener.
Te fuiste sin presenciar mi último año de carrera, mi primer trabajo y me duele que no estés en los mejores momentos de mi vida.
Me enseñaste muchas cosas Abuelo, pero se te olvidó enseñarme a echarte de menos.
Sólo te pido una cosa, cuando llegue mi hora espérame en la puerta. Porque es a ti el primero a quien buscaré en ese momento.

