11 de octubre de 2020

Maldita dulzura la tuya, Octubre.

Octubre, maldita dulzura tienes que como siempre, llegas para gritarme todo aquello que con tu anterior visita me habías propuesto. Maldita dulzura la que tienes que siempre me entran ganas de ti, de ese Octubre que huele como él. 

Tú, Octubre, que me proyectas todo lo que no he sabido hacer mejor. Maldita tu dulzura, Octubre, que no me das opción a resetear para olvidar aquello que podría haber evitado o para volver hacer lo mismo una y otra vez. 

Y no, Octubre, no hablo de que aún no hayamos dado el paso para vivir, o al menos internarlo, de aquello que realmente nos gusta, ni siquiera de que esa cajetilla de tabaco siga aún acompañándome desde entonces. Hablo de que has llegado demasiado pronto, que no me has dejado tregua para afrontar el hecho de que te acercabas. 

Es el primer Octubre donde me falta gente. Gente que existe y gente que por desgracia ha dejado de existir. Sin duda, es un Octubre para recordar. A veces no soy consciente de lo fugaz que es el tiempo, pensando que siempre tendré tiempo para todo, pensando que éste pasa lento, pensando que seremos eternos. Pero, sin itinerario alguno, no sabemos cuándo o dónde, ni siquiera podemos tener la certeza de que vaya a haber próximo. 

Son tantos los recuerdos que tengo de ti, Octubre. Recuerdo cuando cogía la guagua para ir a entrenar, pero antes, recogía parte de las hojas que caían del Camino Largo. Tu olor a lluvia fresca chocando contra el asfalto y a veces contra mí. 

Otro Octubre que se marcha y yo deseando resetearlo a cada momento. 

¡Hasta pronto, Alice!. 

No me olvido de ti, nunca. 

30 de abril de 2020

Happiness

¿Qué es la felicidad?.

Yo no tengo ni idea de lo que es la felicidad pero si tuviera que decir algo, creo que tiene que ver con la capacidad de aprovechar y amar lo que tienes sin dejar de aspirar a más. Pero sobretodo, gozar lo que tienes.

Hay puntos que dábamos por hecho como un beso, un abrazo, los amigos, un paseo, una caña... y deerrepente cuando no está?.

Ahí te das cuenta de lo que es la felicidad. Y para mí lo más importante es gozar de todo eso aunque pequeño parezca. 

5 de abril de 2020

Segovia

¿Cómo superas el terminar una de las mejores etapas de tu vida?. Yo sé que no podemos estar en el presente añorando el pasado. Ni siquiera preguntarnos por qué. Lo que  sucedió, sucedió y hay que soltarlo. Está claro que no podemos ser niños eternamente, ni adolescentes tardíos, ni universitarios toda la vida.

La vida siempre va para delante, nunca para detrás y qué pena la mía. Por que sin duda me quedaría en este momento el resto de mis días. Lloro, porque jamás había sido tan feliz fuera de casa. Pero también lloro de tristeza que inevitablemente me inunda. 

¿Cómo se despide uno de una ciudad?. Renegué infinidad de veces su lejanía con el mar, quise buscar un mapa y hasta moverla de sitio para que fuese absolutamente perfecta, pero terminé aceptando sus montañas, sus calles, y sus piedras por doquier, incluso hasta ese regionalismo excesivo que caracteriza a sus habitantes, hasta tomé prestado algunas expresiones "godas", ya me entiendes Alice. 

Gracias Segovia por tanta nobleza y simpatía, gracias por el respeto, la amabilidad y la empatía. Gracias por el refugio y gracias por la agonía. Gracias por la abundancia y la carencia, por darme motivos para quedarme y por darme impulsos para volver. Gracias por sustituir mi ciudad de origen y por hacerme saber que mis costumbres también cabían. Que mi acento me distinguía y con el que siempre me expresaron que era un placer escuchar lo que decía. 

Es doloroso irse, dejar tu hogar, tu entorno íntimo y renunciar al contacto con las personas que han hecho que tu vida cambie en todos los sentidos. 

Y este día que probablemente no hubiera pensado que llegaría, llegó. Llegó incluso antes de lo esperado. Llegó cuando todo parecía ir sobre ruedas, cuando ya por fin me había acostumbrado a mi piso de soltera, las clases, mis fiestas, mis escapadas , mis " esta noche me la voy a tomar con calma" y a los " vamos a tomar café" con mis amigas... bueno, mi familia.

Es por todo esto que, me despido de una época que me ha visto crecer, madurar, creer en mí misma y valorar muchas cosas. Pero, en ocasiones las despedidas y que las etapas acaben pueden significar algo bueno. Es necesario que algo acabe para que empiece otra cosa, aún mejor. Yo sé que no debo de estar triste porque haya terminado, debo estar contenta y afortunada de lo que he vivido. Por mis recuerdos, por nuestros recuerdos, por mis experiencias, por nuestras experiencias, por Segovia. Me despido de algo que nadie me va a poder quitar y que siempre me va a acompañar a lo largo de mi vida. 




2 de abril de 2020

Los mejores cuatro años de mi vida.

Octubre 2018

Septiembre 2017

Septiembre 2019

Octubre 2019

Marzo 2018

Mayo 2019

Noviembre 2016

Junio 2019

Junio 2019

Junio 2019

Febrero 2017


Vigésimo sexto día de confinamiento, Abril 2020, Segovia. Hace unas horas nos acaban de comunicar que dan por finalizada las clases presenciales de este año, de nuestro último año de carrera. Se nos ha terminado todo esto y de la peor forma, separadas.

Gracias a estos cuatro años de carrera puedo afirmar que han sido los mejores años de mi vida y que lo mejor de la universidad es tener la suerte de hacer amistades de verdad. De esas que van más allá de tomarte una cervesita después de clase o salir de fiesta (que también.)

De las que te recuerdan que cojas una sudadera cuando vayas a clase porque el "frío segoviano a veces engaña". De las que te salvan de los exámenes explicándote la noche anterior el tema que peor llevas.

De las que te cogen sitio cada día sin que se lo tengas que recordar. De las que saben ( y viven) tus dramas y con ellos re quieren (aunque te los recuerden más veces de las que te gustaría). 

Esas amigas que las ves todos los días aunque solo sea para tomar  café. Y de las que en definitiva, hacen tus días más bonitos. Y más alegres. Y muchísimo menos monótono. 

Y sin ellas, estoy segurísima de que la universidad no sería ni una cuarta parte de lo que es. Y joder, ya hay que tener suerte para compartir tus días con personas así. 

Gracias a ustedes he podido ser feliz todos estos años. Me llevo el mejor recuerdo de mi vida. Gracias Segovia por ser nuestro punto cero. 

Os quiero.

30 de marzo de 2020

Dos meses


Aquel día tuve que entender que ya no volvería a abrazarte, que los besos que te di ya no se multiplicarían. Que ya no podría ira visitarte ni oírte chillar de alegría. 

Me tocó saber que no volvería a verte más sentado en tu sillón de siempre, ni iría agarrada de tu mano a cualquier lugar. Tuve que aprender a escribirte todo lo que no podía decirte. Y a mirar a la primera estrella, en el centro, todas las veces que quería tocarte. Supe que ya no volverías, que te habías ido, que los recuerdos serían lo único que me quedaría. 

Que ya nada volvería a ser como antes. Y entonces descubrí que jamás aprendería a despedirme, pero sí a echar de menos.

Hoy hace dos meses que te fuiste. Hace dos meses que aquí abajo todo dejó de ser como era antes. 

Todo me recuerda a ti.

Te echo de menos. 

18 de marzo de 2020

Te echo de menos.

Podría enumerar muchísimas cosas que echo de menos. 

Echo de menos a mis amigas, poder estar en la misma terraza horas y horas congeladas de frío tomando café a las 19:00 de la tarde.
Echo de menos que vengan a casa los miércoles y pedir cena para luego jugar al UNO toda la noche. Echo de menos a mi familia, pero esta vez de forma diferente.
Echo de menos a mi madre yendo de copiloto en el coche con mi padre.
Echo de menos los churros de los domingos que trae mi tío.
Echo de menos a mi abuela en todo su conjunto.
Echo de menos a mi perro, aunque se escape por LL.
Echo de menos a mi hermana, hasta echo de menos verla jugar a la play mientras me tumbo en su cama.
Echo de menos reírme con María en clase y echo de menos joder a María Ángeles mientras atiende. Echo de menos a Lydia hablando de fútbol y verla feliz por que ha perdido el Madrid.
Echo de menos a Ángela desde hace ya mucho tiempo.
Echo de menos a Isabel tocándome el portero de casa sin avisar.
Echo de menos a Judith y a Pau tomando cervezas en la avenida Anaga, la de Judith con limón.
Echo de menos fumar en la puerta de la uní con Lau y escuchar Cruz cafunné de fondo con ella.
Echo de menos el mar. Echo de menos ver en condiciones el atardecer.

Creemos que apreciamos todo lo que tenemos y es ahora cuando te das cuenta que no valoras lo verdaderamente importante. Ojalá vuelva todo a la normalidad para poder dejar de echar de menos.

24 de febrero de 2020

Mi paloma de la paz

Mi cobardía me llevó a no despedirme de ti, tal vez, por eso es que aún no asimilo que ya no estés. Que solo te encuentras en uno de tus tantos viajes, disfrutando de tu vida, pero sin ver fotos. Hoy, ya soy una mujer pero nunca voy a olvidar todos esos momentos de mi niñez junto a ti. De tu sonrisa cuando me veías llegar a casa.
Siempre malcriando a tus nietas, aún cuando mamá te decía que no. Los desayunos de media mañana y las cuatro "perrillas" de los domingos.

Voy al cuarto de la tele y aún te sigo viendo sentado en el mismo lado del sillón rodeado de miles y miles  de libros que un día abuela quiso comprar para tener de "colección". Pero no, no estás aquí ahora, estas de viaje. En un viaje sin regreso, donde encontraste la paz que tanto buscaste. No me envías cartas, pero se que estás mirándome.

¿Cómo estarás?, ¿Será que en el cielo también te sientas a fumar y sigues leyendo novelas de forasteros antes de dormir?. Yo sé que no me echas de menos, porque me ves todos los días. Pero aquí todos notamos tu ausencia.

Ahora abuela nos deja comer en el salón sin rechistar, y ahora es ella la que echa la llave por las noches. En casa siempre te recordamos, contando tus anécdotas que terminan en lagrimas en el rostro de mamá. Hasta Juan te echa de menos y ya sabes como es él para estas cosas. Dice que fuiste uno de los mejores amigos que pudo tener.

Te fuiste sin presenciar mi último año de carrera, mi primer trabajo y me duele que no estés en los mejores momentos de mi vida.

Me enseñaste muchas cosas Abuelo, pero se te olvidó enseñarme a echarte de menos.

Sólo te pido una cosa, cuando llegue mi hora espérame en la puerta. Porque es a ti el primero a quien buscaré en ese momento.



Abuelo en las navidades en La Laguna. 2013. 

20 de octubre de 2019

tu me manques

Perder alguna de tus batallas, o más de una. Aprender por las que sí vale la pena luchar o intentarlo al menos. Porque a veces se ha de perder primero para vencer después. Porque empezar perdiendo motiva a apostar más fuerte, a ser mejor, a dar todavía más. Porque sentir que podemos perder nos mueve a actuar, a cambiar de estrategia, a buscar nuevas.. a crear. Porque perder te cambia. Y el cambio es ley de vida.


¿Alguna vez te has parado a pensar en el significado que tenemos?. Sí, que significamos nosotros. Esto algún día se va a acabar... y luego qué. Si alguien te recuerda eres un afortunado, pero si nadie lo hace.. entonces qué.

Estoy sumergida en algo inexplicable. Son tantos los problemas que abundan mi vida que me cuesta explicarte todo Alice. No sé si estoy en el lugar donde quiero estar. Siempre te he contado todo, hasta la peor de mis situaciones, pero llevo muchos años sin encontrar las palabras que describan mi estado.

No quiero sonar dramática, estoy bien, bueno... estoy. Me he hecho mayor Alice, muy mayor. Todavía leo aquellas entradas de aquella niña que temía cumplir dieciséis años por que no sabía que era lo que el futuro le depararía. Y aquí esta esa niña ya hecha adulta con veinticinco años recién cumplidos, lejos de casa, lejos de su familia y viviendo una vida que jamás se hubiera imaginado.

Siento que he vivido tantas cosas, pero tantas cosas... ¿Cómo resumir veinticinco años en una entrada de blog? creo que es matemáticamente imposible. He cambiado absolutamente todo. Mi cuerpo y mi mente han cambiado. No sé si para mejor o para peor... seguramente para peor.

No sabes cuanto me ha costado volver abrir el blog y sentarme a escribir, y todavía me está costando. Pero quiero que sepas que gracias a esto me he dado cuenta y me doy cuenta lo importante es verse a uno mismo en cada etapa de su vida. Y me agradezco a mi misma, sí, a mi misma... el haber plasmado todo aquí.

Estoy apunto de acabar la carrera que nunca pensé que haría y tengo miedo del futuro. Pero eso ya te lo contaré otro día.

Me despido de ti sabiendo que no existen otros paraísos que los paraísos perdidos.

1 de abril de 2019

Diez abriles sin ti

Quien me iba a decir que hoy 1 de abril estaría volando sin ti. 

Aquellas promesas que nos dijimos y que ahora son solo nubes de polvo. 

No sé qué será de ti hoy 1 de abril,después de diez abriles sin ti. 

Es difícil de olvidar el día en el que comenzó todo y mi punto de partida a todo lo que he vivido. 

Quien me iba a decir que hoy 1 de abril sigo pensando en ti. 

16 de marzo de 2019

salvarlos a ellos

Sus brazos eran una prolongación del aire. Ni siquiera las aves, con sus delicadas y esbeltas alas, podrían presumir de tal libertad.
Tenía esa soltura de quien se siente libre y un deje soñador en el que habla. Probablemente, porque vivía más allá de las nubes, y en las mañanas nubladas, el reflejo del cielo se adivinaba en su mirada.
No era un pájaro, tampoco un ángel, pero no le hacía falta.

No me gusta estar sola, pero lo prefiero. Ahora no hay otra cosa más en el mundo que desee, aparte de estar contigo. Como me gustaría que se parara el mundo por un momento y por eso..

Si el mundo se parase, no dudaría.
Si el mundo se parase, iría corriendo a donde estás.
Si el mundo se parase, respiraría en paz.
Si el mundo se parase, me sentiría única.
Si el mundo se parase, seríamos más que dos puntos dibujados en un mapa.

Pero si el mundo se parase, no existiríamos.

19 de febrero de 2019

Malviviendo

La pregunta es: ¿vives o sobrevives?.

A veces me pregunto si nacemos para sobrevivir o que simplemente nacemos para vivir. Personalmente me encuentro en un momento de mi vida llena de supervivencia, donde mi único objetivo es sobre-vivir.

Me agota la monotonía.
Me agota el verte todo el día conectado y no recibir un mensaje tuyo.
Me agota pensar que volverás a casa y que no nos daremos esa oportunidad.
Me agota ver el calendario lleno de largos días.
Me agota pedir cada 22:22 lo mismo.
Me agota los días grises y me agota que caigan gotas.
Me agota ver aviones cuyos destinos  desconozco.
Me agota pensar que puede ser y no es.
Me agota lo efímero y lo desleal.
Me agota lo imposible y lo increíble.
Me agota cuando termina la última canción.
Me agota no encontrarme.
Me agota lo perfecto.
Me agotas.




29 de enero de 2019

la luz al final

Cómo empezar esta caótica entrada sin derramar a penas una lágrima. Toqué fondo Alice. Toqué lo más fondo que se podía tocar. No sé como afrontar todos estos problemas, problemas de verdad. No esos problemas juveniles que teníamos cuando a penas sobrepasábamos los quince años. Esta vez hablamos de cosas más serias y de grandes.

No estoy bien, llevo casi un mes y medio sin estar bien o incluso más tiempo. Por más que intento ver las cosas positivas que aún me rodean me es imposible mantenerlas un segundo en mi mente. Lo único en lo que pienso es en dejarlo todo.

Abandonar el barco. Irme. Escapar. Huir.

Sé que me has visto muchas veces mal, llorar de pena e incluso llegar a límites que ni yo misma sabía que podía llegar. Siempre por desamor o desamistad, pero hoy, hoy hablamos de mi como Natalia y de mi futuro.

Estoy en un momento de mi vida catastrófico, llena de cambios repentinos y que por más que lo intento no soy capaz de afrontarlos.

Hace meses que las cosas en casa han cambiado y mucho. Mi familia no está como siempre y es una de las penas que más me están dañando. Es la situación más difícil que se me presenta, pero no la única.

Mi vida en Segovia ya no es la misma Alice. Hace mucho tiempo que dejó de ser la "gran vida". Sé que los problemas no vienen solos y que muy poca gente reconoce su parte de culpa, pero evidentemente la reconozco, no iba a ser menos.

Tengo muchos fallos, que digo muchos, muchísimos. Siempre me han caracterizado por ser una persona valiente y sincera, y tú lo sabes muy bien, pero me equivoco, como todos los seres humanos.

Estoy pensando en dejar la carrera. Sé que es una locura y sé que el noventa porciento de los estudiantes en algún momento de la etapa estudiantil lo habrán pensado. Pero yo, después de tantos hachazos y derrumbes, lo pienso.

Mi familia, mis estudios, mis amig@s, todo.

No puedo más, no sé de donde sacar una mínima fuerza para seguir. En la única persona que pienso ahora mismo es en mi madre.

Necesito que esté conmigo más que nunca, porque ella es la persona más luchadora que conozco y que conoceré en toda mi puta vida. Desearía tener ahora mismo su fuerza y templanza para saber sobrellevar todo esto.

Pero ahora estoy sola.

Me replanteo si me lo merezco o no, si es normal que me esté pasando esto y si es justo. Necesito ayuda.

Sé que soy yo la única responsable de mi vida, ni mi familia, ni mis amigos, ni tu, pueden tomar parte de mi rumbo. Es por ello, que a pesar de todo esto con mi madre como ejemplo y por bandera seguiré y tomaré decisiones que a muchos nos les gustará pero al fin y al cabo soy yo, dueña absoluta de mi vida.

"Las nubes no se caen del cielo por fuerte que sea el viento".

2 de enero de 2019

The last song

Siento el calor de los rayos del sol, débiles por el comienzo de un nuevo día. De mi luna fría, casi ausente, de esas que dejan el interior gélido viendo que no se ha aprovechado lo suficiente el tiempo.  El tic tac que no cesa, incansable, activo,persistente. 


Despertar y descubrir que todo fue un sueño, o quizás una pesadilla. Romper todas mis fronteras e ignorar los miedos, o quizás las ilusiones. Gritar sin parar para ser escuchada y perder la voz por el camino, o tal vez por mi laberinto. Esconder esta pena que me abraza y no poder tragármela, o quizás  vivir con ella. Llorar en silencio y sonreír en voz alta, o para ti. Cantar para expresar y diluir mis sentimientos o quizás mi pesares. Olvidar el dolor y herirme más, o menos. Defender y desamar o tal vez abandonar.
Tarda en irte un poco más, por ti, por mi.