Aquél maravilloso verano me enseñaste algo increíble, imposible de olvidar. Por primera vez había visto la Luna desde otra perspectiva.
Gracias a ti, aprendí a quererla y valorarla. Fue algo único y especial. Subir al Teide y descubrir junto a ti algo nuevo y espectacular.
Nunca me olvidaré de ese verano. Nunca me olvidaré de ti

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