Su madre lo había parido joven, como joven la parieron a ella. Lo tuvo con diecisiete, su edad ahora, cuando estudiaba el último curso de Bachillerato. No se casó por entonces con aquel novio guapo, desgarbado y aventurero, pero sí lo hizo cinco años más tarde, cuando se licenció con altísimas notas en la facultad de Ciencias.Su novio, esposo ya, de aventurero pasó a golfo y de ahí a delincuente, se separaron hacía seis años. El murió de Sida.
El niño subió precipitadamente las escaleras que llevaban del sexto al ático, tropezando con cada escalor con su ajado monopatín. Llegaba puntual como cada día de lunes a jueves. Puntual pero no a la misma hora, el ingles se le daba fatal y acudía a eso que llaman “clases de apoyo”. El fin de semana era para sus amigos, para sus cosas; para futbol, discoteca y botellón. Pero de lunes a jueves allí estaba, esas tardes eran para ella.
- Has cerrado la puerta? Casi siempre la dejas entreabierta. Anda, ve a ducharte y tómate los dos bocadillos de salami que te he dejado encima de la mesa y no bebas cerveza.
Ella reposaba tranquila en el amplio sofá de aspecto modernista, sin reposabrazos ni cabezales, mirando la tele. Estaba en camisón de invierno, aunque corto, abotonado hasta el cuello, y con unos calcetines al estilo de Ágata Ruiz de La Prada. A su edad resultaba un poco cómico. Pero la rectitud de su espalda pegada a la piel del sillón, sus muslos dorados por el sol y su pelo recogido en aquella diadema de florecillas le daban como ya, desde los doce años, el temple de las mas absoluta sensualidad.
Él, después de ducharse, apareció bajo la jamba de la puerta sin más ropa que unos boxer de la marca armani y una camiseta de asas del mismo color. Se los había regalado ella, y estaban al lado de los deliciosos bocadillos.
Carmen levantó los ojos de la tele y le observo tranquila y perezosa, dejando caer un poco las gafas blancas y negras de diseño.
- Ven, siéntate y cuéntame como has pasado el día…
- Como siempre, ya sabes, quitando el jodido inglés no me supone aún grandes esfuerzos sacar este último curso adelante. Me he hecho daño en el codo en la clase de gimnasia y he perdido diez euros que llevaba en los pantalones. Nada especial. Me gustaría saber por que razón tienes siempre la tele con el mismo canal de cine.
- Me gusta el cine, eso que llamaron en su día el Séptimo Arte, también en nuestros días se realizan algunas películas verdaderamente bellas, pero que eso sea cine…
Ya desde el principio de la conversación ella se había dejado acurrucar entre sus brazos, delgados, casi adolescente; deleitándose en su olor, aquel olor a ropa nueva y gel. Aquel aroma a peligro, al sabor de la más absoluta felicidad. Miraba sin que el se diese cuenta, (pero sí que se daba) los muslos castaños de tanto deporte, de tanto sol…
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